Arturo Jauretche

Los pueblos no odian, odian las minorías. Porque conquistar derechos provoca alegría, mientras perder privilegios provoca rencor.



sábado, 1 de septiembre de 2018

LOS 12 MANDAMIENTOS DE UN 4 EN LA ARGENTINA

1- Pasarás entusiasmado al ataque más de treinta veces por partido y, como mucho, te la darán solo una o dos veces por tiempo. Volverás a tu posición sin rencor y sonriendo. 2- Tolerarás la cara despectiva del enganche cuando controles mal la pelota o se te escape por debajo del botín. 3- Jugarás incómodo todo el partido gracias a una franja larga de cal. Cruzarla con pelota dominada y sin oposición despertará murmullos en las tribunas. Tus compañeros se mirarán sin entender nada. Tu entrenador, previo a un traguito de agua, observará el banco de suplentes. El árbitro cobrará lateral para el equipo contrario. 4- Fantasearás con enganchar para adentro en busca de liberarte y demostrar que sos distinto. Pero caerás en la realidad en el mismo momento en que la pierdas. Obligarás a tus compañeros a cambiar violentamente el rumbo en el que se dirigían. Dejarás a todo un estadio agarrándose la cabeza. Tu técnico mandará a calentar a tu reemplazante. 5- El wing que jugará por tu lado, seguramente, será uno de los más rápidos de los rivales. Te encarará sin piedad hasta que tu rostro desmejore notablemente. Será una tarde de mucho trabajo entre tu cuerpo y tu psiquis. Experimentarás náuseas y mareos, tristeza y soledad. A la primera que vayas a destiempo, le harás mucho daño a la altura de la cadera. 6- Jamás te concentrarás con el goleador del equipo o con un doble cinco que juegue suelto. Tampoco con un lateral por izquierda. Seguramente ese lateral sea zurdo y ya se sabe: la especie de los laterales izquierdos tiene fama de pegarle bien a la pelota, o al menos, genera más intriga que un 4. 7- El popular juego de cartas, el truco, tampoco te ayudará en nada. Encontrarán parentesco entre vos y el 4 de copas, en todo momento. Mirá que mala suerte tenés que hasta las cartas que están por debajo de tu número tienen más valor. 8- Te costará mucho mejorar el primero y el segundo contrato. Te olvidarás de la prima. Y también del tercer contrato. 9- En un córner de pelota parada en contra tendrás grandes posibilidades de que te paren al lado de un palo, o también de ser el primero en armar la barrera en un tiro libre. Pero a favor la cosa cambiará: quedarás como último hombre. Es decir, el día en que se entrenará pelota parada no serás útil en nada. 10- Serás el más puteado por los plateístas por una cuestión de cercanía. No hay satisfacción más grande para un socio pleno o vitalicio, que su insulto llegue al destinatario. Motivarás a grandes y niños a sacar los más grandes escupitajos se superarán a medida que tus rendimientos no mejoren. Te acostumbrarás y lo naturalizarás. 11- Te podrán reemplazar por un central tirado a la derecha, un ocho más retrasado, uno que no haya jugado nunca, uno que tenga ganas de jugar sin importar el puesto, un cono, un agente de la federal o cualquiera que haya firmado planilla. Perdiendo sos cambio cantado. Ganando también. 12- Ignorar del punto 1 al 11 si tenés documento brasileño: serás amado, saldrás con modelos y serás inmensamente rico. Del libro: Pelota de Papel Autor: Santiago Ladino

viernes, 17 de junio de 2016

José López

Me permito iniciar estás líneas con una reflexión auto referencial. Siempre me consideré un kirchnerista con visión crítica (no un kirchnerista crítico, ya que no es lo mismo) por estar convencido que sin discutir los problemas, sin ponerlos arriba de la mesa los problemas no se solucionan. Es infantil esa visión que piensa que por negar o esconder un problema el mismo va a a desaparecer. La negación, que le dicen los psicólogos, no funciona en política. Y hago esta introducción porque voy a escribir algunas reflexiones sobre la novela de José López y lo voy a hacer con una visión crítica que seguramente incomodara o molestará a algunos compañeros. Ahí vamos. Para intentar ahorrar tiempo a algunos comentarios que pueden surgir de lo que voy a escribir me adelanto a decir que tengo absolutamente claro que la corrupción institucionalizada, como define el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, a la corrupción estructural, aquella que transfiere recursos de los sectores trabajadores al capital, es decir lo que hace el neoliberalismo (Macri para ser más claro); es infinitamente más dañina para la sociedad que lo que puede hacer uno, dos, veinte funcionarios corruptos como José López. También tengo absolutamente claro que el impacto mediático de un funcionario kirchnerista corrupto es amplificado al infinito por los medios de comunicación concentrados ya que sirve a su relato de que "son todos chorros", relato que no tenemos que perder de vista, caló profundo en el sentido común de buena parte de la ciudadanía. Y tampoco soslayo que muchos funcionarios del actual gobierno son corruptos de "guante blanco". Para seguir con las aclaraciones previas, no puedo omitir que hay corrupciones aceptadas socialmente, ya que la evasión hacia paraísos fiscales o las declaraciones (como la de Melconián) de que se tienen cuentas no declaradas en el exterior no genera repudio social ni mediático y andar con bolsos de dólares a la vieja usanza es un escándalo. Podría seguir con la lista pero prefiero ir a las reflexiones (los corruptos privados que pagan por ejemplo) que me genera el caso de José López. Considero que este hecho no es un hecho más y que requiere que lo abordemos integral y francamente. En primer lugar, es momento que tomemos en cuenta que un proyecto nacional y popular siempre va a ser atacado por el establishment a través de los grupos concentrados de comunicación. Por lo cual, un proyecto como este no es viable si no logra erradicar o al menos minimizar a su mínima expresión las prácticas corruptas, ya que de otra forma hay un flanco débil sobre el cual van a pegar para horadarnos (si hay dudas sólo hay que ver lo que pasó y continua pasando en Brasil). La obscenidad de un funcionario lleno de dólares cuando los militantes y muchos adherentes que se jugaron en serio están en estos momentos sin trabajo o con grandes problemas genera una contradicción flagrante. Recomiendo para entender mejor este punto la carta de Carlos Barragán (https://cynthiagarcia.com.ar/2016/06/15/carta-a-jose-lopez-x-carlos-barragan/) en la que un ferviente militante del proyecto, que puso el cuerpo, la cara, su prestigio y que hoy está sin trabajo por las reformas macristas en los medios públicos, le escribe al funcionario corrupto. Esta dicotomía entre militantes y gente de a pie que pone todo, mucho o algo y un funcionario que se enriquece ilícitamente y, además, pone en juego el proyecto colectivo es inaceptable. Un párrafo aparte merece la negación de muchos compañeros. Básicamente esta negación tiene dos líneas argumentatitvas. La primera que "está todo armado" que es una operación, que al tipo le pagaron para que hiciera esto, etc. Vamos a suponer que está "todo armado" (lo cual me cuesta mucho creer, perdón pero nunca abrevo de teorías conspirativas), si esto fuera así aún queda la pregunta de cómo pudimos tener durante 12 años en la tercera línea del gobierno a un tipo que está dispuesto a participar de una operación como esta. La otra vertiente de la negación es poner el espejo y decir: "y los Panamá papers" y argumentos como esos. No quiero decir que no debamos denunciar la corrupción macrista pero no así. No debemos caer en la pelea por haber quién es más corrupto, nosotros debemos ser mejores, nosotros no podemos aceptar estas prácticas en nuestra fuerza y además, por mera supervivencia de nuestro proyecto, no podemos tener estos deslices, los medios de comunicación son de ellos y siempre van a amplificar nuestros errores y a tapar y justificar sus horrores. Para cerrar en forma polémica quiero traer una pregunta muy incómoda. ¿Cómo puede ser que José López haya podido hacer las tropelías que evidentemente hizo durante 12 años como funcionario de la tercera línea de nuestro gobierno? Porque no podemos seguir haciéndonos los distraídos, este personaje trabajó junto a Julio De Vido por 12 años, por lo que por acción u omisión De Vido también debería ser cuestionado por nuestro espacio como lo está siendo este nefasto José López, ya que por lo menos De Vido fue un inoperante por no haber detectado esta situación en un funcionario de su equipo de trabajo. Además, no podemos decir que José López es un advenedizo que apareció para robar. El tipo estuvo 12 años y fue electo como Parlamentario del Parlasur en la lista del FpV de Tucumán, es decir que se lo puso en la lista de parlamentarios junto a compañerazos como Taiana, Teresa Parodi, Milagro Sala, etc., etc. Creo que este golpe terrible (esta trompada en el estómago como dijo Cristina) nos tiene servir para discutir internamente en forma fuerte y sincera, para purgar definitivamente el proyecto de estos personajes y para entender que no tendremos un proyecto viable si dejamos el flanco de la corrupción abierto. Además, por respeto a los compañeros que pusieron, ponen y van a seguir poniendo todo es hora de entender que estos personajes, enriquecidos obscenamente montados en el esfuerzo de cientos de miles de militantes, no pueden formar parte de nuestro proyecto. Como dijo el Pepe Mugica: "...has de vivir como piensas o terminarás pensando como vives".

sábado, 12 de diciembre de 2015

Esa noche me mandó al descenso

Y llegó el día no más, el día de la vuelta a la oposición. Un día, parafraseando a los stones, de emociones encontradas. Tristeza, por lo que se viene, frustración por no haber podido continuar, incomprensión de cómo parte de los sectores trabajadores votaron una opción que va en contra de sus intereses y finalmente alivio. Es raro sentir alivio en este momento pero tiene su explicación, al menos eso creo o quiero creer. Los casi dos meses que van desde el 25/10 hasta que asumió el nuevo Presidente fueron como las semanas previas al descenso del ROJO. Pongamos desde que perdimos con All Boys, ese día internamente, aunque no lo quería reconocer, sentí que descendíamos. Pero los días, las horas, los minutos desde ese partido hasta el fatídico descenso fueron una agonía. Similar a lo que viví desde que perdimos la provincia de BsAs a manos del "hada buena", como le dice el perro Verbitsky a la Gobernadora, y supimos que había ballotage hasta que asumió el nuevo Presidente. No haber ganado en primera vuelta, que la diferencia fuera poca, que el "hada buena" gane en la provincia; un combo fue tremendo e imposible de digerir. Y en ese momento, al igual que con el ROJO, sentí que podíamos descender, perdón, que podía ganar la presidencia Macri. Y se militó, en forma desesperada, inorgánica, como se pudo; porque tomamos conciencia que se podía venir la noche, la noche que finalmente se vino, la noche que trajo a Melconián al Banco Nación, a Sturzeneger al Banco Central, a De Prat Gay como Ministro de Hacienda y Finanzas (gran cambio el del nombre del Ministerio de Economía), a Patricia Bullrich como Ministra de Seguridad, al milico Aguad como Ministro de Comunicaciones, al rabino Bergman como Ministro de Medioambiente, unificar los Ministerios de Educación y Deporte!!!, etc., etc. Pero hablaba del alivio. Alivio porque fueron casi 10 años muy intensos, desgastantes, pero por lejos los mejores. Digo casi 10 años porque yo empecé a ser primero simpatizante kirchnerista allá por 2005, cuando se enfrentó al duahldismo en las elecciones legislativas. No soy de los kirchneristas de primera hora. Pero ya desde ese momento empecé a ser un bicho raro, a tener que guardarme mis opiniones en ciertos ambientes (el laboral fundamentalmente) a tener que morderme la lengua ante tanto comentario superficial, vacío, ofensivo. También hubo que acostumbrarse a que tomaran la parte por el todo ya que si un funcionario no era bueno o una medida inapropiada todo el gobierno y todo lo actuado era un desastre. Y así estuvimos, en mi caso casi 10 años, aguantando agravios, mentiras, descalificaciones. Pero obviamente que con orgullo y con fuerza, lo que no quita que sea desgastante, por eso el alivio de volver a la oposición. Porque qué fácil es ser juez de línea y levantar la bandera ante la primera duda de off-side... Mucho más fácil que defender y militar para un proyecto, que como todo no es perfecto y tiene errores. Pero que lindo fue y cuanta fuerza le vamos a poner para amortiguar la restauración conservadora que quieren imponer; y cómo vamos a pelear para ganar en 2017 y volver en 2019. Pero pasemos a repasar algunas otras cosas que creo que es el momento de pensar. 1- Tengo la certeza, y me lo habrán escuchado decir algunos ya, que la elección no la ganaron, la perdimos nosotros. Obviamente esto es incomprobable, un contrafactual que le dicen los entendidos, pero igual lo sigo pensando. ¿Motivos? Principalmente llevar un candidato que no representaba al kirchnerismo o, como una variante, que este candidato no se haya legitimado en las PASO. Porque Scioli generaba muchísimas dudas y estuvimos hasta el 25/10 convenciéndonos entre nosotros (los kichneristas) de votarlo, en lugar de militar y salir a convencer al volátil 35% que define las elecciones (porque nosotros tenemos un núcleo duro del 35%, la derecha gorila un 25%, 5% la izquierda testimonial y hay una porción que fluctúa según el momento). Y me incluyo entre los dudosos y poco entusiasmados, al punto que no voté a nuestro candidato en las PASO (tranquilos que lo voté en las generales y en el ballotage!). Y esta situación de duda, de discusión interna, de mal manejo en la resolución de la candidatura (porque la bajada de Randazzo fue manejada pésimamente mal) nos llevó a paralizarnos hasta el 26/10, cuando con la noticia de que había ballotage y que la diferencia había sido escasa nos sacudió a todos, pero evidentemente fue tarde. Otra opción hubiera sido que haya interna entre Scioli y Randazzo, aún en el escenario que ganara Scioli (candidato que como dije generaba dudas) la cuestión hubiese sido mucho más clara y todos nos hubiéramos encolumnado, ya que como reza la máxima: "el que gana conduce y el que pierde acompaña". Pero el tema Scioli no fue el único. Randazzo también es otro factor preponderante. Sin discutir ahora cómo se manejo el tema de su candidatura (lo cual fue entre muy mal y pésimo ya que se enteró por los medios que Zannini sería vice de Scioli cuando se dice que era quien lo impulsaba a que se candidateara), una vez bajado de la candidatura a Presidente debería haber aceptado la propuesta de competir para Gobernador, lo que hubiera evitado la sangrienta interna entre Julián Domínguez y Aníbal Fernández (capítulo aparte para este tema ya que si no las derivaciones van a ser larguísimas) y se hubiera ganado la provincia y seguramente obtenido más votos, que tal vez hubieran permitido una victoria en primera vuelta, o al menos una buena diferencia en las generales. Pero el "bueno" de Florencio priorizó su ego y orgullo que el proyecto colectivo que tanto se declama, y así nos fue y le fue; ya que se perdió la provincia, la presidencia y él es un cadáver político. El tema de la candidatura y de cómo se llegó a las elecciones, sin conducción orgánica de la campaña, con muchos dirigentes y agrupaciones "jugando su juego" da para mucho. Pero para cerrar el tema quiero agregar un comentario final. Si bien creo que Cristina se equivocó en la forma de conducir el proceso electoral, creo que la mayor responsabilidad está en las bases, la militancia y los dirigentes de segunda y tercera línea. Digo esto porque hubo falta de coraje, incapacidad y falta de grandeza para empujar desde abajo, con todo el FpV como sostén, una candidatura que se opusiera a Scioli (¿Taiana? ¿Urribarri? el que fuera), con un candidato kirchnerista lo cual hubiera condicionado a Cristina o la hubiera ayudado, a partir del clamor de las bases, a tomar otro tipo de decisión. Pero nos dedicamos a esperar, delegamos la decisión en "la jefa" o nos dedicamos a internismos inconducentes. Y si bien había dicho que el anterior era el comentario final respecto a la candidatura de Scioli, no puedo dejar de mencionar que sigo esperando "los votos de Scioli" que es el que "mejor mide". Noten que en la elección general sacó 37%, que es el caudal del núcleo duro kirchnerista, es decir, lo votamos nosotros no aportó ningún voto propio. 2- ¿Se acuerdan que iba a haber fraude? Ah!, ¿como ganaron ellos la elección fue democrática? Ironías aparte, creo que debemos insistir sobre este punto. Estaba todo preparado para salir a denunciar fraude y a ensuciar todo, ¿imaginan si ganábamos por menos de 3% como ellos lo que hubiera sido? No hay que olvidar estas cosas y hay que ponerle el espejo a todos los biempensantes que miran a Lanata (perdón, miraban porque después de la misión cumplida se fue a Miami el divo) leen Clarín / La Nación y miran TN porque el nivel de hipocresía y cinismo de sus gurúes mediáticos es terrible. 3- Macri obtuvo el 51,4% de los votos y amplios triunfos en el centro del país lo que quiere decir que su electorado fue policlasista, O para ser más llano, no sólo lo votaron las clases medias-altas y altas sino también sectores trabajadores, lo que marca que hemos hecho mal algunas cosas, cuáles, no lo tengo claro pero no podemos quedarnos sólo con que es culpa de la intoxicación mediática (la cual existe y es tremenda) ya que recordemos que en 2011, con los mismos medios hegemónicos en contra, Cristina ganó con más del 54%. La derecha nunca se equivoca al elegir sus candidatos, pueden no ganar, pero saben claramente quién los representa y eso lo refleja el resultado de la Comuna 2 de la CABA, Recoleta, en ese acomodado y oligárquico barrio de BsAs Macri obtuvo 79,5% de los votos en el ballotage, es decir que la derecha sabe bien quién es su candidato, el que va a defender sus intereses (y ojo que no sólo hablo de intereses económicos sino también simbólicos, culturales, etc.). Pero el mismo Macri, claramente elegido por la derecha de Recoleta, también fu votado en ciertos municipios de clase media y populares (Macri ganó en Morón con casi el 55%!!!) es decir que los medios nos confundieron, nos intoxicaron pero nosotros no supimos llegar y clarificar y parte de los trabajadores compraron globos y en esa compra se terminaron dando un tiro en el pie. Todo esto da para mucho más, escribo y vienen muchas ideas, desordenadas por lo que voy a cortar acá para ordenarlas y seguir en otro momento ahora que estoy triste, frustrado, aliviado pero fundamentalmente más decidido que nunca a militar dentro del kirchnerismo, del FpV para ganar las legislativas del 2017 y volver a ser gobierno en 2019.

viernes, 3 de abril de 2015

Lo que va a pasar

La idea me quedó retumbando después de una cena en la que conversábamos sobre uno de los temas excluyentes, hasta junio por lo menos, la sucesión presidencial. Uno de los presentes dijo: “es lo que va a pasar, no es lo que yo quiero que pase pero es LO QUE VA A PASAR”. La fascinación por conocer el futuro o lo que va a pasar, es bien conocida y abarca desde el tiempo (meteorológicamente hablando) hasta el resultado de un partido de fútbol. A priori, a todos nos gustaría saber qué va a pasar. Sin embargo, saber lo que va a pasar es de derecha (entendiendo por derecha en este caso lo conservador). Ahora bien, ¿por qué mezclo la futurología con la derecha? La idea en la que me baso para decir esto es que el que sabe qué va a pasar pierde la voluntad por hacer o por intentar que el futuro sea de una determinada manera. Veamos un ejemplo simple y trivial, ¿alguien iría a ver a su equipo sabiendo de antemano que va a perder 3 a 0? Por favor dejemos de lado la lógica del aguante, según la cual aun conociendo este resultado catastrófico hay que ir a alentar al equipo. Lo que mueve a un hincha es la esperanza, incluso cuando su equipo sea un desastre y venga jugando horrible, cada nuevo partido se renueva la ilusión, la esperanza, la ilusión es lo que hace que uno vaya a la cancha aun intuyendo que el resultado puede ser adverso (si venimos siendo un desastre) pero con la interna luz de esperanza de que este domingo la cosa puede cambiar. Nadie iría a ver a su equipo si supiera que va a perder 3 a 0, se quedaría en su casa o haría otra cosa, pero ¿qué pasa si sabe que va a ganar? Obviamente en este caso lo primero que se nos ocurre es que iríamos a la cancha a disfrutar del triunfo. Sin embargo, la certeza del triunfo le quita emoción, expectativa y pasaría a ser un trámite; tampoco sirve tener la certeza de que nuestro equipo va a ganar. Lo que nos moviliza es la incertidumbre, esa tensión de no saber qué va a pasar, de que podemos volver contentos o puteando y amargados. Pero la charla a la que me refería al inicio nada tenía que ver con fútbol, se refería a cómo resolvería el FpV su candidato para la elección de este año y qué hacer ante ello. Y en ese contexto fue en que se lanzó la frase “es lo que va a pasar” referida a que el actual Gobernador de Buenos Aires ganaría las PASO y sería el candidato del FpV. La afirmación fue lanzada con resignación pero contundentemente: “es lo que va a pasar, no es lo que yo quiero pero va a pasar”. Los fundamentos de esta afirmación podrían ser encuestas, intuición, una evaluación del cuadro de situación actual u otros. Pero eso no es lo que importa sino que de esa certeza es hija la resignación, la paralización, es decir aceptar el statu quo que nos imponen y por eso la tesis de que conocer lo que va a pasar es derecha. Más allá de indicios más o menos fuertes sobre algo, nadie sabe lo que va a pasar y lo que puede hacerse es plantear escenarios para tomar decisiones y plantear estrategias, pero sin perder de vista que son eso: escenarios. Y los escenarios pueden cambiar por diversos motivos, algunos totalmente imprevistos. Repasemos como ejemplo lo que pasó en Brasil con la muerte en un accidente de un candidato meses antes de las elecciones lo que catapultó a Marina Silva como una aspirante seria a la presidencia. Otro motivo es que la voluntad de muchos y su perseverante militancia logre cambiar el escenario y por tanto, mediante la voluntad, se tuerza lo que inicialmente parecía algo ya definido. Entonces, como no sabemos lo que va a pasar, lo peor que puede pasarnos es dejarnos convencer de que determinadas cosas ya están definidas, ya que eso nos inmoviliza, nos quita las fuerzas. Lo que debemos hacer es pensar en lo que queremos que pase y trabajar para que pase. La fuerza de la voluntad que le dicen, con la cual puede modificarse la realidad, o en este caso el futuro que parecería escrito. Y en mi caso, como no dispongo de la bola de cristal, sólo sé lo que yo quiero que pase y no lo que va a pasar. Y lo que quiero que pase es que tengamos un candidato que realmente represente, garantice y profundice el proyecto; lo que claramente no hace el actual Gobernador de la provincia de Buenos Aires, por lo que voy a hacer todo lo que esté a mi humilde alcance (lo cual lamentablemente no es mucho) para que ocurra.

jueves, 21 de agosto de 2014

El futuro ya llegó

Como dice con poética inigualable el Indio, el futuro ya llegó. Esto puede aplicarse igualmente a un aspecto económico y otro político. El primero es la tan temida restricción externa y el segundo la elección del candidato en el FpV. Ambos aspectos ya podían vislumbrarse como parte del futuro luego de las elecciones de 2011, pero en ese momento ambos parecían parte del futuro lejano, pero el futuro llegó hace rato. Voy a dejar de lado en esta nota el aspecto económico para centrarme en el político, es decir la elección del candidato del FpV para la elección del año próximo. En este aspecto, luego de ganada contundentemente la elección del 2011 y ya con el dato de haberse producido la inesperada muerte del irremplazable Néstor, se vislumbraba la dificultad que tendría la sucesión de Cristina. En aquel momento algunos fantaseaban con una reforma de la Constitución para poder habilitar una reelección adicional o hasta indefinida. Personalmente nunca consideré que la solución a la sucesión fuera patear el problema hacia adelante habilitando una nueva reelección, ya que más tarde o más temprano habría que suceder a Cristina. Por otro lado, si bien hay voces autorizadas que fundamentan la necesidad de que existan reelecciones indefinidas en sistemas presidencialistas fuertes como el argentino, creo que la limitación de los mandatos presidenciales consecutivos es altamente favorable ya que genera la necesidad de renovación y de generación de nuevos liderazgos. Además, si bien se trata de una especulación personal, siempre estuve convencido de que Cristina no impulsaría una reforma constitucional para perpetuarse en la presidencia. Por todo esto, ya en el eufórico final de 2011 algunos vislumbrábamos como una gran encrucijada la sucesión de Cristina, pero claro, eso era un futuro lejano y habíamos ganado con el 54%. Pero como el futuro ya llegó, estamos ahora frente a la encrucijada de la sucesión sin más alternativas que definirnos y sin posibilidad de seguir pateando la decisión hacia adelante. Y en esta encrucijada aparece, como podía también preverse desde aquél remoto 2011, la figura de Scioli. El actual Gobernador de la provincia de Buenos Aires, desde una mirada superficial y con cierta lógica, surge como el “candidato natural” del FpV ya que fue Vicepresidente de Néstor en su primera presidencia y dos veces Gobernador de Buenos Aires en coincidencia con los mandatos de Cristina. Ahora bien, la idea no es tener una mirada superficial sino profundizar en el análisis y, para ello, creo conveniente sumar al análisis la dicotomía entre si lo fundamental es el movimiento, partido o como quiera llamárselo (en este caso el FpV); o quien conduce el espacio. Los que consideran que lo fundamental es el partido considerarían sin mayores dudas que Scioli debe ser el candidato ya que es quien tendría mayores posibilidades de ganar la elección (dejemos esto para discutirlo en otro momento ya que tengo mis dudas al respecto) como candidato del FpV. En cambio, los que consideramos que la conducción es fundamental y es lo que finalmente define la orientación del espacio, claramente no pensamos a Scioli como el candidato adecuado para el FpV; por la sencillísima razón de que no es kirchnerista sino un aliado circunstancial. Creo importante en este punto plantear dos ejemplos que creo que podrían aportar al planteo de que lo fundamental es quién conduce el espacio. El primero es contrafáctico pero no por ello menos ilustrativo. Imaginemos por un momento que en 2003 Duhalde hubiera elegido a Scioli como candidato a Presidente y a Néstor de Vice. Está claro que es un ejercicio totalmente alejado de la realidad de aquél momento pero hagamos el esfuerzo. ¿Alguien puede pensar que Scioli hubiera liderado un gobierno como el de Néstor? Dejo para que cada uno se responda esta pregunta en la intimidad de su conciencia. El segundo ejemplo ocurrió y fue totalmente nefasto. El innombrable de Anillaco condujo, desde el peronismo, una destrucción del entramado social y productivo totalmente en contra de los principios de dicho movimiento. Y el partido no lo echó, sino que, salvo muy honrosas excepciones, lo acompañó en la impúdica fiesta de la pizza con champagne. Queda claro entonces que considero que Scioli desde ningún punto de vista puede ser considerado el candidato del FpV porque no es kirchnerista y por ende no garantiza la continuidad del proyecto. Ante esta definición aparece el argumento de que se lo puede condicionar con listas de Diputados leales, etc., etc. Ante esto pregunto, ¿se lo pudo condicionar en sus dos períodos de Gobernador? Claramente no. Y eso que la provincia depende financieramente del Gobierno Nacional, pero ni así. Entonces, si no se lo pudo “condicionar” como Gobernador cómo pueden pensar que lograrán condicionarlo en la eventualidad de que fuera Presidente, con la posibilidad de firmar Decretos, designar Ministros (¿imaginan el Gabinete con Casal de Ministro de Justicia y Granados de Ministro de Seguridad?) y otras bellezas. Otro punto que creo interesante repasar es el de Insaurralde, ¿o debería llamarlo MI? Lo traigo a discusión porque Insaurralde fue el candidato de Scioli. Aunque haya sido el candidato de Scioli no puede soslayarse la responsabilidad de Cristina en esta elección, porque hay que ser autocrítico y no puede dejarse pasar el hecho de que se haya elegido a este personaje para encabezar la lista de Diputados de la provincia de Buenos Aires. Pero volviendo, Insaurralde ha demostrado estar dentro del FpV por conveniencia, no demuestra tener ninguna convicción y coquetea con el massismo sin ningún tapujo. Y ni hablar de la estética y la banalidad que muestra. Impresentable y fue “nuestro” candidato. Creo que puede verse un interesante paralelismo entre Insaurralde y Scioli, sin olvidar que éste último también coqueteó con el massismo en 2013. Como conclusión, mi planteo es que Scioli no es una opción. Scioli es el enemigo dentro del FpV. No vislumbro diferencias entre un eventual gobierno de Scioli, Massa o Macri y creo que tenemos que dar la batalla para ganarla y si no se gana mantener una identidad que permita contener la militancia, no trasvestirnos o menemizarnos por la falsa ilusión de que a Scioli se lo podrá condicionar “metiendo Diputados propios”, como si no fueran a darse vuelta muchos en cuanto el poder cambie de manos. O pensar que Cristina seguirá siendo la conductora aún con Scioli como Presidente. Creo que no hay que ser ingenuos, Scioli no nos representa y por eso no es una opción, es una amenaza.

sábado, 25 de enero de 2014

Hacernos cargo

Finalmente la salida a la encrucijada en la que se encuentra la economía ha sido devaluatoria, o al menos dicha tensión generó una fuerte devaluación, la cual no es neutral y trae aparejados ganadores y perdedores. Creo importante antes de continuar detenerme en el concepto de devaluación para luego profundizar sobre las consecuencias. En economía se entiende por devaluación la pérdida de poder de compra de una moneda respecto de otras, que es lo que ocurrió con el PESO el último año y particularmente en la última semana. El dólar pasó a costar $8,03 cuando hace exactamente un año costaba $4,97 (61,5% de devaluación) y el salto entre el martes y viernes últimos fue de 16,5%. Si bien la referencia es respecto del dólar por tratarse de moneda más ampliamente aceptada a nivel global, la pérdida de valor del PESO fue respecto de todas las monedas (euro, real, peso chileno, peso uruguayo, etc.). Es por esto que sin eufemismos debe aceptarse que se produjo una fuerte devaluación del PESO el último año, fuertemente acentuada la última semana. Y digo esto ya que he notado cierta reticencia dentro de los que adherimos al proyecto kirchnerista a llamar devaluación a la devaluación. Como se menciona más arriba, la devaluación no es neutral. Repasemos porqué. El aumento del valor del dólar beneficia principalmente a los exportadores, quienes venden su producción en dólares y obtienen mayor cantidad de PESOS por el mismo producto. Dentro de estos ganadores están, fundamentalmente, los sectores agroexportadores que vienen presionando por esta devaluación, vía retención de granos, hace un largo tiempo. A su vez, la devaluación genera aumento de precios en PESOS (inflación) ya que muchos productos que se consumen en el mercado local son importados (muchos electrónicos por ejemplo) o tienen componentes importados. Incluso aquellos bienes que son producidos íntegramente en el país, como por ejemplo la leche, requieren equipamiento (bienes de capital) importados o con alto porcentaje de componentes importados. Es decir que para una empresa láctea pasa ahora a ser más caro ampliar su capacidad de producción o mejorar su productividad, lo que finalmente impacta en el precio y/o cantidad de leche que podrá ofrecer. Pero siguiendo con la idea de ganadores y perdedores, podríamos decir que todos aquellos actores económicos que pueden ajustar sus precios (empresas, comerciantes, cuantapropistas) posiblemente puedan neutralizar el efecto negativo de la inflación vía aumento de precios, por lo que, simplificando, podría decirse que salen empatados. Entonces, ¿quiénes pierden? Claramente los perdedores son los sectores asalariados, que sólo pueden ajustar sus ingresos vía aumentos salariales que son anuales y no mayores al 25%-30% en PESOS para los sectores formales (trabajadores en blanco). Dentro de los perdedores claramente aún resultan más perjudicados los asalariados informales (trabajadores en negro) los que tienen menos herramientas para luchar por una recomposición salarial. Es decir que la devaluación hace perder poder adquisitivo de los salarios y genera una regresiva distribución del ingreso (es decir que se llevan más los que ya se llevaban más). Ahora bien, ¿si la devaluación es negativa para los sectores populares por qué un Gobierno que los viene favoreciendo como ningún otro en 60 años genera esta salida devaluatoria? Esta es la pregunta que incomoda al kirchnerismo y para la cual ya se encontró una respuesta tranquilizadora: fue un golpe de mercado generado por Shell. Con esta explicación se purgan culpas y tenemos un excelente chivo expiatorio, la petrolera anglo-holandesa. Pero, ¿nos vamos a conformar con esta respuesta? Revisemos un poco. Shell realizó una compra de 3,6 millones de dólares el jueves 23/01 a $8,70 pero el día anterior el dólar ya había sufrido un fuerte aumento de $0,23 y acumulaba una devaluación anual del 44%. Es decir que, en todo caso Shell realizó una operación desestabilizadora en un contexto de devaluación preexistente. Por otro lado, si con la compra de 3,6 millones de dólares desestabiliza el tipo de cambio es que la situación cambiaria era sumamente endeble. Hay que notar que si el Gobierno hubiera decidido contener el alza del dólar lo podría haber hecho vía venta de reservas del BCRA, de hecho lo hizo el jueves para que el cierre fuera de $7,79 y no de $8,40. Pero finalmente se lo dejó subir a $8,03 el viernes. Es decir que se priorizó resguardar las reservas en lugar de evitar el salto devaluatorio final (recordemos que durante todo 2013 el ritmo devaluatorio había sido bastante mayor al de los años anteriores). Resumiendo, es claro que Shell operó en forma desestabilizadora pero el contexto devaluatorio era preexistente y el Gobierno optó por contener en forma parcial la devaluación buscada por el establishment económico. Rechazando entonces la respuesta autocomplaciente de que Shell es malo y nos hizo devaluar el PESO seguimos aún sin responder porqué el Gobierno convalidó la devaluación del PESO reclamada por el establishement y que perjudica a los sectores populares. Claramente la respuesta no es simple y seguramente debe haber más de una. Para intentar una respuesta debe buscarse por el lado de la restricción externa que generó una fuerte pérdida de reservas del BCRA. Es decir, la situación macroeconómica tensa por la falta de divisas generó un caldo de cultivo óptimo para llegar a esta devaluación. También no hay que dejar de lado el exceso de voluntarismo y los errores no forzados que vienen cometiéndose en el ámbito económico en los últimos tiempos. ¿Qué hacemos entonces con este estado de cosas? ¿Pensamos que se arrearon las banderas y que el proyecto que tanto dio por los sectores postergados claudicó? ¿Seguimos buscando excusas y chivos expiatorios para exculparnos para poder mantener nuestra conciencia nac&pop en paz? Ni una cosa ni la otra, lo que debemos hacer es HACERNOS CARGO de que perdimos una batalla por errores propios y porque el enemigo es fuerte y siempre acecha. Reconocer esta situación, sin eufemismos, sin explicaciones autocomplacientes, revisando errores; es lo que nos puede dar la base para volver a la ofensiva y para poder trabajar por una más justa distribución del ingreso pero esta vez con bases más sólidas que eviten que nos hagan retroceder nuevamente por la vía devaluatoria. A los poderosos de siempre que se afilan los colmillos porque huelen sangre les digo que vamos a seguir dando pelea, no vamos a entregarnos por una batalla perdida.

sábado, 9 de marzo de 2013

Anti-política en Venezuela y Argentina

La muerte del Comandante Chávez me encontró casualmente en Venezuela. Si bien hay mucho para contar respecto de las experiencias de vivir estos intensos e históricos días en la República Bolivariana de Venezuela, este texto se trata de algunas reflexiones que me surgen de algunas conversaciones en las que participé, o simplemente escuché en estos días. Una cena con otros argentinos con los cuales compartimos el viaje derivó en una charla con ribetes políticos en el tono ameno que se da cuando los interlocutores se conocen poco y tienen que seguir interactuando. Luego de algunos comentarios obligados referidos a la actualidad venezolana la conversación derivó a Mar del Plata, ya que todos los que compartíamos la mesa somos marplatenses. Dentro del grupo de comensales, dos eran clásicos clase-media-biempensante sin llegar a un gorilismo explícito ni recalcitrante. Lo que me interesa extraer de esa charla es el comentario referido a la capacidad intelectual y de trabajo, de los políticos marplatenses en general y del actual intendente Pulti en particular que desarrollaban estas dos personas. La idea era más o menos así: Pulti no es un tipo lo suficientemente capaz ni intelectualmente brillante, yo no lo contrataría para mi empresa. Y así como Pulti ningún político marplatense es lo suficientemente capaz, ya que no han sido exitosos en sus actividades privadas. Es decir que expresaban una de las máximas de la cultura política neoliberal, o lo que yo prefiero llamar anti-política: para ser un buen político lo importante es la capacidad intelectual, de trabajo, etc y ser o haber sido exitoso en la actividad privada. Con lo que el modelo de político (o en realidad anti-político) deseable se debería ser un exitoso ejecutivo con conocimientos de gerenciamiento. Dejo la cena con los marplatenses y paso a un almuerzo (siempre comiendo van a pensar que me la paso) pero en este caso solo. Estaba sentado en mi mesa del restaurante del hotel en el cual además de mi había una mesa de unas 8 a 10 personas, compañeros de trabajo aparentemente. Todos venezolanos y jóvenes. Conversaban y como comenzaron a hablar de Maduro mi atención se centró en lo que podía escuchar de la charla. Cabe mencionar que, si no todos, todos menos uno, eran escuálidos. Seguramente a la mayoría los descoloqué con este término de la política venezolana pero es muy simple de entender, en Venezuela es un escuálido lo que en nuestras pampas es un gorila. Si bien no hace al núcleo de la nota, hago una disgreción para contar que los escuálidos debatían con naturalidad una posible estrategia que me hizo erizar la piel. La tesis era que Capriles (candidato opositor a Maduro en las próximas elecciones) no debía presentarse, para que de esta forma Maduro no pueda legitimar su victoria, ya que no sería lo mismo si ganaba (como daban por descontado los escuálidos) contra un candidato importante que si lo hacía sin opositor que se presente. Escalofriante y con ciertas reminiscencias a lo que hizo el innombrable de Anillaco en las elecciones de 2003. Esa es la oposición "democrática y republicana" en Venezuela, cualquier parecido con Argentina NO es simple coincidencia. Pero volvamos al núcleo. Una de las escuálidas decía: Maduro no tiene experiencia de gobierno, es como un pasante de Chávez. En cambio, Capriles (ex Gobernador del estado de Miranda) tiene experiencia de gestión y de gobierno. Y le decía a la mesa: ¿A quién elegirían para un trabajo importante a un pasante o a alguien con experiencia? Yo elijo al que tiene experiencia, por eso entre Capriles y Maduro; Capriles. Claramente ambas ideas tienen un hilo conductor que es la creencia de que atrás de un político no hay ideas, no hay convicciones, no hay políticas a desarrollar, no hay una construcción colectiva de la que emergen como líderes, no hay militancia que los sostiene y los empuja; sólo hay un personaje capacitado e intelectualmente mejor que la media. Esa la concepción que tiene de la política el neoliberalismo y que se basa en la teoría del fin de las ideologías. O como quiso hacernos creer Fukuyama, el fin de la historia. Esta concepción neoliberal niega por ende la política y es por ello que la considero una concepción anti-política, la cual está aún muy arraigada en la clase-media-biempensante argentina y, por la muestra que tuve en Venezuela, parece que también por los pagos del Comandante Chávez. Contra esta concepción noventista es contra lo que se debe seguir militando para concientizar cada vez más a los sectores medios y continuar sumando voluntades para los proyectos nacionales y populares en la región.

domingo, 24 de junio de 2012

Los cambios de Moyano

Me siento a escribir con la intención de aportar alguna idea respecto del enfrentamiento ahora claramente cristalizado de Moyano con el Gobierno Nacional. Si bien este nuevo estado de situación, que se viene gestando desde hace largos meses, de alguna manera se dejaba entrever, quedó claramente expuesto después del bloqueo a la distribución de combustibles del miércoles pasado. Voy a tratar de aportar un punto de vista de este nuevo estado de situación anclado en la idea de la escala de valores, o si se quiere, las prioridades de los involucrados. Pero antes, quiero hablar del cambio. Evidentemente algo cambió. Moyano y el kichnerismo fueron aliados desde 2003. De hecho, la CGT conducida por Moyano fue un fuerte apoyo durante el gobierno de Néstor y se mantuvo junto al kirchnerismo durante el primer mandato de Cristina. Esa alianza o, si se quiere, ese apoyo de Moyano al kirchnerismo comenzó a resquebrajarse durante la definición de las candidaturas para la última elección, para la cual la CGT reclamaba un espacio en las listas que le fue negado. La relación continuó empeorando con actitudes cada vez más belicosas de Moyano (recordar el acto de Huracán posterior a las elecciones) y terminó de quebrarse el pasado miércoles. La explicación de Moyano y su voceros (su hijo Pablo, el verborrágico Julio Piumato, etc) es que el Gobierno cambió y se alejó de los trabajadores, lo cual no se condice con los hechos. En un contexto de crisis internacional se mantuvieron las paritarias (de hecho el Sindicato de Camioneros cerró un aumento salarial del 25,5%), se impulsa un plan de viviendas que no sólo apunta al acceso a una primera casa a familias de clase media y media baja, sino también a la creación de empleo a través de la construcción de dichas viviendas; estos son sólo ejemplos puntuales de que el Gobierno sigue apuntando sus políticas hacia los trabajadores. Para ser más gráficos: el Ministro de Trabajo sigue siendo Tomada, no fue nombrada Patricia Bullrich. Dicho más claramente: el Gobierno no cambió. Entonces, si hubo un cambio en la relación Moyano-kirchnerismo y el Gobierno no cambió el que cambió fue Moyano. En realidad no, Moyano tampoco cambió, lo que ocurre es que su orden de prioridades, o si se quiere ser más ampuloso, su escala de valores, dejó de coincidir con la del kirchnerismo. Mi tésis es que para Moyano es más importante su propia acumulación de poder que el proyecto nacional y debido a que el kirchnerismo le pone un techo a su crecimiento político ahora lo enfrenta. Pero lo enfrenta desde en una manera descarnada, que pone en evidencia lo endeble de sus convicciones y pongo algunos ejemplos para ilustrar esta idea: - Se asocia con el Momo Venegas - Se pasea por TN (recordemos que dicen los que saben de comunicación que "el medio es el mensaje" - Es elogiado en forma impúdica por su "análisis" económico por Melconián!!! - Dice que estamos en una dictadura La lista podría seguir pero creo que es lo suficientemente ilustrativa. Volviendo, creo que Moyano deja en evidencia que para él es más importante SU proyecto político que EL proyecto nacional que lleva adelante el kirchnerismo. Y en este punto quiero mencionar que, más allá de lo que cada uno pueda opinar del kirchnerismo (los que me conocen saben que son un ferviente adherente desde 2004), es claro que el kirchnerismo tiene una vocación de trascender más allá de los nombres propios. Piensen en Juliio De Vido, Zanini, Tomada, Nilda Garré, Alicia Kirchner y hasta el mismo Aníbal Fernández, sólo algunos ejemplos del riñón del proyecto que demuestran que su compromiso con EL proyecto supera largamente sus ganas (que como todos deben tenerlas) de ser protagonistas. Y ni que hablar de Néstor y Cristina, que cuando uno fue protagonista el otro se corrió y lo apuntaló, siempre al servicio de algo trascendente por sobre sus ambiciones personales. Bueno, esto es lo que no ocurre con Moyano, quien pone por encima sus ambiciones personales. Para ir cerrando una última observación. No creo que el principal problema de Moyano sea su ambición política personal, la cual podría llevarla adelante con una línea interna dentro del kirchnerismo, lo que no sólo sería válido sino que hasta sería constructivo. El gran problema es que sus convicciones respecto del modelo de país son totalmente lábiles (por no decir inexistentes) ya que no es aceptable, por más herido que pueda estar por el ninguneo del gobierno, que ahora se asocie a la derecha agro-mediática y al progresismo bobo para embestir contra el gobierno. Su actitud se parece mucho más al de una novia despechada que al de un dirigente político con ambiciones de jugar en las grandes ligas. Por último, no quería cerrar estas líneas sin un comentario respecto de la actitud del gobierno hacia Moyano. Si bien espero equivocarme, creo que no ha sido una buena jugada no haberlo contenido. Si bien la falta de convicciones de Moyano hace que desde la teoría parezca mejor que esté afuera que adentro, es claro que esta ruptura genera un cimbronazo y que será (en realidad ya lo está siendo) aprovechada por la oposición conservadora-mediática, para esmerilar al gobierno. Esta situación me recuerda mucho a la discusión que cuanta JP Feimann que tuvo con Néstor respecto de romper con el PJ bonaerense y su postura "purista" de intelectual vs la "pragmática" del político. Creo que en este punto al gobierno le faltó el pragmatismo del gran Néstor, aunque como ya dije, espero equivocarme.

viernes, 25 de mayo de 2012

¿20 años no es nada? Si 10 son un montón!!!

20 años no es nada dice el tango. Sin embargo, para mi 10 son un montón!!! Voy a tratar de explicar a qué viene este comentario inicial. Es común (creo que le pasará a muchos) ponerme a pensar en la generación a la que pertenezco y cómo el contexto en el que nos tocó crecer y formarnos influye en las características de la generación de los que hoy tenemos alrededor de 35 años (para que no piensen que me saco años aclaro: yo ya tengo 36!!!). La generación a la que pertenezco es la que vio, siendo muy chicos, como volvía la democracia. Sin embargo, creo que tenemos como marca generacional imborrable la década menemista. Fueron 10 años y para nuestra generación fueron los años de la secundaria, de comenzar a insertarnos en la vida laboral y/o estudiar en la universidad. Y cómo no va a dejar una marca generacional imborrable esos 10 años de menemato cuando cruzaron a nuestra generación en una etapa tan crítica para cualquier persona. La década menemista es la que forjó a lo que me gusta llamar la generación de la anti-política, es decir la nuestra. Se trata de la generación que se volvió escéptica y desinteresada de la política como resultado del neoliberalismo y la farandulización. Pero además, se trata de una generación que vivió en carne propia el desguace social generado por la década menemista. Sólo a modo de ejemplo veamos el tema de la educación. Hasta nuestra generación era común para la clase media asistir a la escuela pública, de hecho, era lo más normal. Esta tendencia comenzó a revertirse al inicio de los '90 básicamente por la pauperización del sistema educativo, resistido por los gremios docentes con largos paros, a los que la clase media que aún mantenía capacidad económica, respondió con el envío de sus hijos a escuelas privadas. Este cambio, no sólo fue educativo sino social. La escuela pública hasta la década del '80 actuaba de modo integrador ya que asistían a ella desde hijos de profesionales de clase media hasta los hijos de los trabajadores más humildes. Además, las cooperadoras acercaban a los padres y hacían que los que tenían más capacidad económica aportaran para el mejoramiento / mantenimiento de la escuela. Esto desapareció a partir de los '90. A grandes rasgos la clase media se volcó masivamente a la escuela privada y quedó la escuela pública para los sectores populares, ahondándose así las diferencias de clase y de oportunidades subyacentes en el distinto origen socioeconómico. También, esta separación creo que ha aportado al incremento de la violencia social ya que se cortó un lazo inter-clase como fue en su momento la escuela pública. Y a no engañarnos, si bien la educación pública ha mejorado sustancialmente durante los gobiernos kirchneristas, la matriz generada en los '90 (clase media educación privada - clases populares educación pública) se mantiene vigente). Aprovecho la larga disgresión del ejemplo educativo para plantear que es tiempo de discutir la necesidad de la eliminación de la escuela privada. Puede sonar excesivo, pero creo que sería una medida revolucionaria, no sólo desde el punto de vista educativo, sino social. Para cerrar, y para los que crean que es excesiva la idea de eliminar la educación privada, creo que deberíamos exigir una legislación que obligue que los hijos de los funcionarios públicos de más alto rango deban asistir a establecimientos educativos públicos. Voy a tratar de volver al eje de esta nota que es la diferencia entre los que hoy tenemos alrededor de 35 y los que tienen alrededor de 25, que a priori no parece mucha. De hecho, los que tenemos 35, para resistirnos a la idea de que estamos grandes, nos vemos cercanos a los de 25. Pero analicemos algunas diferencias. Como mencioné, nuestra generación tuvo edad de insertarse a la vida laboral y/o universitaria durante la década menemista. La falta de oportunidades hizo que muchos de nuestros amigos, familiares, conocidos resultaran exiliados económicos hacia Europa y EEUU. Para los que somos marplatenses, este fenómeno es particularmente marcado teniendo en cuenta que se llegó a estimar en 30.000 los marplatenses viviendo en Palma de Mallorca!!!. No sé si el dato será exacto pero marca lo que fue el exilio socioeconómico de los marplatenses que hoy tenemos cerca de 35. Y que cabe mencionar que no comenzó en 2001, los marplatenses comenzaron su exilio en 1997-98. A diferencia de lo ocurrido con nuestra generación, los que hoy tienen alrededor de 25 llegaron al momento de su inserción laboral y/o universitaria en una Argentina en pleno crecimiento, con desempleo en fuerte baja y con la educación universitaria comenzando a mejorar de la mano de un fuerte cambio en la política educativa (pensemos en la ley de financiamiento educativo del Gobierno de Néstor y en la creación del Ministerio de Ciencia y Técnología durante el primer Gobierno de Cristina). El diferente contexto socioeconómico mencionado, hizo que el exilio se detuviera (con esto no quiero decir que no pueda haber gente que vaya a buscar su destino al exterior, sino que no es masivo ni generado por una situación socioeconómica excluyente), lo cual no es un dato menor. Además del contexto económico, está el contexto político. Los que hoy tenemos alrededor de 35 llegamos a la edad de nuestra iniciación en la vida política en pleno menemato (de hecho mi primera elección fue la de constituyentes en 1994 para la reforma constitucional). Esto hizo que la gran mayoría rechazara la política ya que la misma estaba vaciada de contenido, de mística y había además una fuerte sensación de derrota en nuestros mayores. Sólo una minoría muy valiente enfrentaba activamente el menemismo, por lo que las opciones en esa época eran la antipolítica (lo que más se dio) o una resistencia en soledad al menemismo. En cambio, la generación que hoy tiene alrededor de 25 años tuvo edad de iniciarse en la vida política con el advenimiento del gobierno de Néstor, qué diferencia!!! La política revalorándose, un Presidente que desafía corporaciones y que traspasa los límites de lo aceptado como posible, un Gobierno que decide invertir fuertemente en educación, etc., etc. Las diferencias de contextos políticos y económicos han hecho que dos generaciones cercanas seamos muy diferentes, la nuestra (la que hoy tiene 35) es una generación anti-política y diezmada por el exilio socioeconómico (particularmente para los marplatenses). La de alrededor de 25 es una generación que se formó en un contexto de esperanza, con gobiernos de actitud reparadora y con muchas más oportunidades. Por esto es que digo que 10 años es un montón!!!

martes, 1 de mayo de 2012

Importaciones

Estas líneas referidas al tema importaciones guardan relación con la anterior entrada, "La restricción externa". El tema de las importaciones, como tantos otros, tiende a polarizar las opiniones sin profundizar demasiado. De un lado quedan los liberales-conservadores con la postura: "¿por qué no puedo comprarme un Porsche si me mato laburando?". Esto lo dicen personajes de clase media que nunca se subieron ni subirán a un Porsche, pero de todos modos ven un ataque del Gobierno a su libertad individual por no dejar que se importen libremente autos de lujo. Sé que puede parecer un exceso el ejemplo del Porsche, pero así me lo plantearon el otro día en una cena. En el otro extremo, está la tentación de oponerse furiosamente a todo lo que sea importado. En esta postura subyace la sana intención del desarrollo de industria nacional que genere más y mejor trabajo para los argentinos. Pero ni un extremo, ni otro, veamos porqué. No voy a explayarme en los efectos negativos de una apertura a las importaciones descontrolada e indiscriminada, porque conocemos los efectos en el tramado industrial y social. Lo que voy a exponer son argumentos por los que es imperioso que el control de importaciones se haga en forma cuidadosa: 1- El primer argumento/ejemplo es bastante simple y básico. Argentina dispone de industria siderúrgica bastante pujante (dejemos para otro momento la discusión sobre quiénes son los dueños de esas empresas) que da empleo a varios miles de argentinos y que produce insumos para otras industrias nacionales, que también generan empleos. La industria siderúrgica depende de una materia prima fundamental: el mineral de hierro. Si se prohibiera la importación de este mineral desde Brasil (de donde proviene actualmente) no podríamos contar con industria siderúrgica y el acero para otras industrias habría que importarlo o bien no contar en Argentina con nada de hierro o acero (obviamente estos son absurdos para dejar en evidencia la idea...) 2- El país tiene hoy un déficit de combustibles (básicamente gas y petróleo) por lo que aproximadamente el 14% proviene de la importación. Está claro que sería excelente tener superávit de combustibles, como tuvimos, pero no es la realidad actual (más allá de que pueda darse en función de los descubrimientos de gas y petróleo no convencional). De más está señalar cuáles serían las consecuencias de suspender las importaciones de combustibles en la situación actual. 3- La macroeconomía del país y el crecimiento económico desde 2003 se basa, entre otros pilares, en las exportaciones. Sería bastante necio pensar que podemos exportar más y mejor, tal como necesitamos para seguir nuestro incipiente desarrollo industrial; y que el resto de los países del mundo acepten que seamos totalmente cerrados a las importaciones. 4- La industria nacional depende, en su gran mayoría, de insumos importados. Es conocido el caso de las automotrices, que exportan gran parte de su producción, pero que requieren muchas autopartes importadas. Y esto no ocurre sólo con las grandes automotrices, quienes podrían desarrollar proveedores locales para muchas de sus autopartes, sino también con muchas PyMES exportadoras o que venden productos en el mercado interno. La falta de determinados insumos/componentes que no tienen reemplazo en la producción nacional complican fuertemente a industrias nacionales que dependen de ellos. 5- Empresarios inescrupulosos. Lamentablemente en nuestro país hay una gran cantidad de empresarios que aprovechan cualquier oportunidad para obtener ganancias extraordinarias, por lo que la falta de competencia externa en determinados rubros, puede llevarn a un aumento de precios de quienes fabrican internamente. Si bien es un objetivo a seguir el incremento de la producción nacional, debe hacerse con un aumento de productividad que permita que los productos nacionales sean competitivos a nivel internacional y que se vendan a precios razonables en el mercado interno. La intención de esta nota es intentar complejizar un poco más un debate que está latente, saliendo del simplismo importaciones libres vs industria nacional u oposición vs Gobierno.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La restricción externa

Como ya mencioné en la entrada de Susana y los dólares, la economía nacional requiere de divisas para su funcionamiento. En función de la estructura económica de Argentina, la principal fuente de divisas son las exportaciones. En los casos de otros países la operación de grandes empresas multinacionales fuera de las fronteras puede significar una importante fuente de divisas también, pero no es nuestro caso.

Si el país no contara con dólares no podrían realizarse importaciones, las que son fundamentales para el funcionamiento de la economía ya que no contamos con un autoabastecimiento total de bienes y servicios, por lo que el el funcionamiento económico se vería seriamente afectado.

El concepto de restricción externa fue desarrollado como uno de los factores preponderantes para explicar los ciclos de "stop and go" de la economía argentina. Se ha denominado de esta manera a los ciclos de crecimiento seguidos de recesión que históricamente ha tenido la economía argentina durante el siglo XX.

Una de las teorías para explicar este comportamiento cíclico de la economía nacional es la de la restricción externa. Según esta teoría, tomando como inicio del ciclo un momento de moneda local devaluada (es decir dolar caro), se comienza un ciclo de crecimiento en el cual las exportaciones aumentan en una primera etapa debido a los bajos costos en dólares (recuerden que la moneda está devaluada en esta instancia) y a que, por venir de un ciclo recesivo, hay grandes saldos exportables. En esta instancia la balanza comercial (diferencia entre exportaciones e importaciones) es superavitaria, es decir que se vende más que lo que se compra, por lo que del comercio exterior resulta que "sobran" dólares.

El crecimiento de las exportaciones hace que el dólar tienda a bajar (los dólares provenientes de las exportaciones hacen que el precio baje por haber mayor oferta de la moneda estadounidense). Además, el crecimiento económico y la baja del precio del dólar impulsan el aumento de las importaciones. El aumento del dólar genera entonces que las exportaciones crezcan menos (por aumento de los costos en dólares y la disminución de los saldos exportables) que las importaciones; hasta que se llega al punto de que la balanza comercial es deficitaria (mayores importaciones que exportaciones). La balanza deficitaria, es decir falta de dólares, hace que se deba tomar deuda en el exterior (deuda externa). El crecimiento de la deuda genera que crezca el gasto en intereses de la deuda, lo que obliga a tomar más deuda aún. Cuando la carga que implica esta aumento de la deuda externa se produce el STOP.

El STOP del ciclo implica recesión y una importante devaluación de la moneda doméstica. Esta devaluación reduce drásticamente el poder de compra en dólares de los trabajadores. La recesión acompañada de devaluación hace que se reduzcan las importaciones y que por ende aumenten los saldos exportables. Además, al haberse devaluado, los costos en dólares se reducen lo que favorece las exportaciones. Con este escenario vuelve a entrarse en un ciclo de crecimiento GO.

El principal problema de estos ciclos STOP and GO es que los costos de la recesión y las devaluaciones recaen sobre los trabajadores, que son los que pierden empleos y poder de compra durante la etapa recesiva.

Es importante destacar que estos ciclos se han visto interrumpidos desde 2003, ya que el país lleva 8 años de crecimiento (aumento del PBI), reducción de la deuda externa (hoy entorno al 40% del PBI), balanza comercial superavitaria y por ende aumento de reservas en el Banco Central.

Todo esto explica el porqué de las actuales políticas para control de importaciones, que tienen como objetivo mantener la balanza comercial superavitaria, elemento clave para el crecimiento del país y para contar con autonomía respecto del endeudamiento externo. Teniendo en cuenta que se calcula que la economía argentina requiere de 12.000 millones de dólares de superavit comercial (para el pago de intereses de deuda, remisión de utilidades de multinacionales, etc.) es que debemos comprender que el manejo del Comercio Exterior no es un capricho sino una cuestión de sustentabilidad del desarrollo del país.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Susana y los dólares

Uno de los temas que más se escuchó en estos últimos días fue el hecho de que la AFIP no autorizó a Susana Giménez a comprar dólares, en función de la nueva reglamentación que requiere una coherencia entre los ingresos y el monto de dólares que se desea comprar. A raíz de esto surgieron dos datos interesantes:

1- Susana Giménez figura para la AFIP con un ingreso mensual de $ 3.800 ya que el grueso de sus ingresos van a una SRL de su titularidad. Al no haber querido comprar los dólares a través de la SRL sino a su nombre, la AFIP no autorizó la compra por no tener ingresos suficientes justificados para dicha compra.

2- Susana Giménez lleva comprados más de U$S 2.500.000 a lo largo del año.

Si bien la nueva resolución de la AFIP es opinable y seguramente requiera de ajustes en su implementación, quiero detenerme en el segundo dato. Pero antes de ello quiero también realizar una introducción al tema de las divisas para los no iniciados.

Los dólares están disponibles para su compra en función del ingreso de esta divisa al mercado local. El ingreso se produce básicamente por las siguientes vías:

a- Exportaciones. Las empresas que venden al exterior deben liquidar (vender) los dólares obtenidos (o parte de ellos, según el rubro) al Banco Central.
b- Inversión extranjera directa. Empresas que realizan inversiones en el país, que para operar en el mercado local deben hacerlo en pesos y por ende venden los dólares a invertir.
c- Envío de dólares de argentinos viviendo en el exterior (a familiares por ejemplo).
d- Cobro de jubilaciones, pensiones, etc de residentes extranjeros en Argentina.
e- Ganancias de empresas multinacionales argentinas en el exterior giradas a sus casas matrices en el país.
f- Toma de deuda en bancos extranjeros, ya sea por el Estado o empresas privadas (esto es lo que luego se llama deuda externa, ya sea pública o privada).

Como surge de las posibilidades de ingreso de dólares a la economía mencionadas, la disponibilidad esta divisa es limitada. El Estado argentino no puede emitir dólares, por lo que para que la gente y las empresas puedan comprar, primero deben ingresar a la economía.

La pregunta que debe responderse a continuación es, ¿para qué se utilizan los dólares en la economía local?

a- Para pagar por las importaciones, algunas fundamentales para el funcionamiento de la economía ya que no tenemos capacidad de autobastecimiento de todos los bienes y servicios que se consumen.
b- Para el pago de deuda externa (ya sea pública o privada)
c- Para que las empresas multinacionales con operación en Argentina puedan remitir sus ganancias a las casas matrices.
d- En viajes de argentinos al exterior.
e- Para que empresas argentinas que operan en el exterior puedan realizar inversiones en terceros países.
f- Para que personas con capacidad de ahorro puedan comprar bienes, realizar inversiones o simplemente depositar esos excedentes en el exterior.

Obviamente no todos los usos mencionados de los dólares tienen la misma importancia para la economía en su conjunto. Es evidente que ciertas importaciones (bienes de capital por ejemplo; ciertos insumos no fabricados localmente; etc) son fundamentales para el funcionamiento de la economía. El giro de utilidades de empresas multinacionales es inevitable (si bien debe estar correctamente regulado) mientras las mismas operen en el país, y debido a la falta de un empresariado nacional que cubra todas las necesidades de la economía, no es una opción que no haya empresas multinacionales operando en el país.

El pago de deuda externa depende de cuánta deuda se tome en el exterior y es un factor fundamental a controlar (como viene haciendo el Gobierno desde 2003).

Por otro lado, hay usos de los dólares que son de menor prioridad, siendo el menos prioritario que los argentinos con excedentes puedan comprar bienes o realizar depósitos en el exterior. Esto es lo que comúnmente se denomina fuga de capitales.

La fuga de capitales tiene dos aspectos negativos. El primero es que capital generado por la economía local no se reinvierte en la misma para generar más crecimiento, sino que se retira. Esto hace que el ciclo normal del capitalismo (es decir generar capital, que se reinvierte para generar mayor capital) se vea disminuido porque parte del capital se retira de la economía, y el crecimiento económico sea menor que el que podría darse si no se produjera la fuga. El segundo factor negativo es que esta fuga disminuye la cantidad de dólares disponibles en la economía, limitando la disponibilidad para los usos prioritarios. Una de las demandas encubiertas de los sectores del establishment y de los políticos de la oposición es la toma de deuda externa para financiar, entre otras cosas la fuga de capitales.

Dicho todo esto vamos al caso de Susana Giménez. La "diva" tiene una capacidad de ahorro extraordinaria en función de los abultados ingresos que logra mediante su trabajo en el país. Pero no tiene vocación de reinvertir ese capital en la economía local sino que compra dólares para gastar, ahorrar o invertir esos excedentes en la economía de EEUU. El "sentido común" del liberalismo de bien-pensante de clase media indica que como la "diva" gana su dinero en forma legal, ella puede hacer lo que quiera con su dinero; incluida la compra de dólares para fugarlos del país.

Pero la pregunta que surge, teniendo en cuenta lo dicho más arriba de cómo se generan los dólares para la economía local y cuáles son los usos que deben dársele es: ¿debe la economía nacional permitir la fuga de capitales en forma indiscriminada de Susana y todos los otros argentinos con capacidad de ahorro en función de su actividad en Argentina? Mi opinión es que no. Y no digo que no puedan comprar dólares, viajar y gastar; pero dentro de determinados límites. Y los límites deben estar basados en dos conceptos: el cuidado de las divisas considerando lo dificil que es conseguirlas y el favorecimiento de la reinversión del capital generado en la economía local.

Para cerrar, creo que a partir de la psicosis generada por los controles establecidos a la compra de dólares se abre una oportunidad de debatir y explicar al público en general temas centrales para la economía del país. Y no he hecho mención a los que operan en negro y utilizan la compra de dólares para fugar capitales evadiendo impuestos, esto para otra oportunidad...

sábado, 5 de noviembre de 2011

A un año de la muerte de Néstor

Hace cerca de un año, cuando recién nos estábamos acostumbrando a la idea de que Néstor no estaría más físicamente con nostros escribía una reflexión localista de su legado. A un año de su desaparición física y motivado por una noticia que salió hace unos días en los medios locales quiero retomar algo de lo que mencionaba en mis líneas de hace un año. En aquel momento escribía:

"Para cerrar, ¿qué nos dejó Néstor a los marplatenses? Una ciudad que la macroeconomía nacional hace viable, que no expulsa a sus jóvenes, en crecimiento, pujante. Es decir, nos devolvió nuestra querida ciudad y la posibilidad, que para muchos estaba vedada, de vivir en ella. Obviamente que falta mucho y que Mar del Plata está lejos de ser lo que me gustaría que fuera, pero a diferencia del neoliberalismo que nos impedía que Mar del Plata fuera una ciudad viable, pujante, desarrollada; el modelo que nos deja Néstor nos da esa posibilidad. Lo que falta es responsabilidad de nosotros, los marplatenses; es decir nos devolvió la posibilidad de definir el destino de nuestra querida ciudad, la cual nos había sido arrebatada por el neoliberalismo que sólo miraba a Miami, Punta del Este y Brasil. Ahora debemos hacernos cargo, Mar del Plata es lo que logramos que sea, si falta (que falta y mucho) es por nuestras limitaciones."

Decía que una nota que salió en los medios en los últimos días es lo que quiero tomar como eje para estas líneas. La noticia es que MdP tiene una desocupación de más del 11%, cuando la media nacional es de alrededor de 7,5%; es decir que tenemos unos 3,5% más de desocupados que la media del país.

En el párrafo citado más arriba decía que Néstor nos devolvió a los marplatenses la posbilidad de que MdP fuera económicamente viable desde un punto de vista de la macroeconomía y que el destino de nuestra ciudad, en estas nuevas condiciones, depende de nosotros, los marplatenses. Y con una macroeconomía que hace viable a nuestra ciudad y con un fuerte desarrollo industrial en distintos puntos del país, MdP vuelve a ser récord de desocupación y continua sin generar un desarrollo industrial que permita mejorar la cantidad y calidad de empleos.

Este atraso en la generación de empleo y en la indsutrialización, comparada con el resto del país, o si se prefiere con los otros grandes centros urbanos del país, lo considero responsabilidad de los marplatenses y de sus dirigentes. Dentro de los responsables es importante destacar al gobierno municipal del intendente Pulti, recientemente reelecto. Pulti no sólo no tiene una visión que considere al trabajo como una prioridad sino que tampoco pone pone en su agenda el desarrollo industrial de la ciudad. Y aquí es donde somos responsables los marplatenses, por volver a elegir un proyecto de gobierno municipal que no quiere y/o no sabe como industrializar MdP con el objetivo de incrementar la cantidad y calidad de empleos.

Ahora bien, no creo que debamos considerar esta situación (me refiero a otros 4 años de Pulti) como algo inmodificable y resignarnos a otros cuatro años de NADA en materia de empleo e indsutrialización a nivel municipal. Debemos, cada uno desde nuestro lugar, ayudar a instalar el tema de la necesidad de industrializar la ciudad con el objetivo de que MdP tenga un nivel de desempleo por debajo de la media nacional con empleos de alta calidad (me refiero a bien pagos y en BLANCO).

Para finalizar, y como parte del proyecto kirchnerista como me siento, no quiero dejar de criticar desde una visión local la estrategia del FpV a nivel local; que con el objetivo de sumar la mayor cantidad de votos posibles para Cristina (lo que todos los kirchneristas queríamos más que nada) permitió a Pulti "colgarse" de su boleta. Y cierro con una reflexión contrafáctica: ¿qué hubiera pasado si el único candidato a intendente en la boleta de Cristina hubiese sido Carlos Cheppi?...

viernes, 2 de septiembre de 2011

El silencio de los gorilas

Hace ya unos cuantos años fue muy vista la película The Silence of the Lambs (el silencio de los corderos, aunque se tradujo como el silencio de los inocentes). El nombre venía a cuento de un sueño recurrente que tenía la protagonista, una policía que tenía la misión de resolver el caso de un asesino serial con la ayuda de otro, el célebre Hannibal Lecter. La pesadilla incluía el llanto de corderos, lo que perturbaba a la policía desde pequeña. Como en toda película de este estilo, se construye una parábola que termina con el silencio de los corderos ya que la policía resuelve algún trauma que la perseguía desde niña.

La introducción con la mención al silencio de los corderos la realizo para hablar del repentino silencio de otra especie animal que se ha dado las últimas semanas por nuestras pampas, el silencio de los gorilas. Pero antes de referirme a su silencio quiero abrir un paréntesis y profundizar respecto de la palabra gorila. Por haber nacido en una casa con padres peronistas tengo presente el término gorila desde chico. Sin embargo, no lograba comprenderlo. Sabía que se refería a los no-peronistas, o más bien a los anti-peronistas, pero realmente no entendía la esencia del término. Tal vez sea porque me tocó conocer un peronismo (Luder, Herminio, Cafiero, Menem, Ruckauf, Duahlde, etc, etc) que sólo representaba lo peor del peronismo. Es más, tomando un concepto de JP Feinmann sabiendo que a muchos les caerá mal, el peronismo para mí no define nada por el hecho de ser todo. O para ser más claro, si Menem, Duhalde y Néstor se reivindican peronistas decir que alguien es peronista no lo define políticamente en lo más mínimo. Por eso, y sin renegar de “lo mejor del peronismo” nunca podré definirme peronista y cuando me preguntan digo: “yo soy kirchnerista”.

Pero tengo que retomar el hilo, estaba en que para mí la palabra gorila nunca tuvo un significado profundo, que no comprendía su esencia. Lo que me permitió entender a qué se referían mis viejos cuando decían: “ese es un gorila” fue Néstor Kirchner. O más bien la reacción de los gorilas ante Néstor y, por supuesto, luego ante Cristina. Entonces claramente identifiqué como gorilas a los que se oponen a todo lo que implique mejoras para las clases populares. Pero profundizando identifiqué dos clases de gorilas, los gorilas pura sangre y los cruza. Los gorilas de raza podríamos definirlos como los oligarcas y que se oponen a las mejoras sobre los sectores populares porque ello implica pérdida de poder, beneficios, influencia, etc. En cambio, los gorilas cruza son los de clase media, que son realmente muy extraños, ya que muchas veces tienen una actitud más radical que los gorilas de raza, aunque normalmente las políticas que mejoran la situación de los sectores populares también les permite mejorar. Pero miran a los gorilas pura sangre y quieren ser como ellos y por eso piensan como ellos y actúan en forma aún más virulenta. Pero los gorilas pura sangre saben que no tienen pedigree y por eso los desprecian en las sombras aunque aprovechen su accionar en pos de sus intereses.

Pero dejemos las variantes de gorilas y pasemos al silencio de los gorilas. Y si quiero referirme al silencio de los gorilas es porque antes hicieron ruido, gritaron y hasta cacerolearon en 2008. Y el ruido de los gorilas, como a la protagonista del silencio de los corderos, me atormentaba. Me hacía muy mal ese ruido monocorde, que escuchaba en casi todo contacto con personas de clase media que tenía. Es más, a tal punto de hegemonía pensaron que habían llegado los gorilas, que querían hacerte parte de sus gritos y sus ruidos. O se sentían con total impunidad para decir las barbaridades que se les ocurrían, o más bien que los gorilas de la TV hacían que se les ocurra. Había que escucharlos hablar de “la yegua” con una naturalidad impactante. Y para no discutir en lugares en los que no resultaba posible había que morderse la lengua, tragarse las palabras, masticarse los argumentos que tantos tenía que me empachaba. Y así estaba con una indigestión tremenda por culpa de los gorilas.

Pero un lunes los gorilas enmudecieron, o los que no se quedaron mudos dejaron de gritar y hablan en voz más baja. Porque se dieron cuenta que si la Presidenta sacó el 50% de los otos es muy probable que no todos los que los rodean sean gorilas. Así como en el 2003 cada vez que estaba con otras tres personas pensaba: ¿cuál será el que lo votó a innombrable? (en realidad en mi cabeza la pregunta era con un tono bastante más soez, pero lo cortés no quita lo valiente). Por que el riojano más famoso sacó 25% de los votos casi, es decir uno de cada cuatro lo había votado!!!

Decía que ese lunes de agosto los gorilas dejaron de gritar y qué lindo que es!!! Como en la película, es un alivio impresionante el silencio de los gorilas y tenemos que mantenerlos así, por el bien de la mayoría y por qué no por el mío también.

lunes, 22 de agosto de 2011

Los gorilas y la yegua

Los gorilas son una especie que dista de estar en peligro de extinción. Son una especie que en sus momentos de euforia braman sus "verdades" a los cuatro vientos. También tienen la característica de creer que todos pertenecen a su especie y quieren hacer partícipes de sus conductas a otros.

Los gorilas tienen la extraña particularidad de preferir un lider gorila que los maltrate a uno de otra especie que los beneficie. Llegan al extremo de aceptar complacidos cuando un líder gorila los lleva al abismo, o a querer eliminar a un líder que no sea gorila aunque los esté haciendo pasar un gran momento. Extraña especie la de los gorilas.

En los últimos tiempos los gorilas se reprodujeron en Argentina. Aunque pasan por un gran momento actuan como si estuvieran muy mal. Los gorilas argentinos comenzaron a quejarse, a gritar. Cada vez gritaban más y más los gorilas, sus gritos se hicieron insoportables. Bramaban contra una yegua a la que pensaban derrotar. Nunca entendí porque tanto odio de los gorilas a esa yegua. Sin embargo, querian derrotarla, humillarla e hicieron todos los preparativos para eso.

Pero a la yegua la eligieron todo el resto de los animales y los gorilas tuvieron que callarse. No saben que silencio se produjo desde que los animales eligieron a la yegua. Sólo los más gorilas de los gorilas criticaban a otros gorilas. El resto no hace más ruido, no gritan. Tal vez se dieron cuenta que ellos son muchos, pero también somos muchos los otros animales, los que bancamos a la yegua. La yegua que silenció a los gorilas.

viernes, 4 de febrero de 2011

Reservas

Hace un año la discusión mediática era monopolizada por Martín Redrado, Presidente saliente del Banco Central por no acatar la decisión de utilizar reservas para el pago de deuda. No es mi intención volver sobre el tema de las reservas, sobre lo que escribí en ese momento en este mismo espacio, sino analizar brevemente lo que se decía y lo que realmente pasó.

Para poner el tema en contexto es importante recordar que por esos días se intentaba engrandecer la figura de Redrado, quien rápidamente "escribió" el libro Sin Reservas y a quien se le adjudicó un posible romance con Luciana Salazar...

Volviendo a un año atrás, recuerden que todos los medios y políticos opositores no sólo decían que no debían utilizarse las reservas, sino que iban más allá y pronosticaban todo tipo de catastrofes en caso de usarse parte de las reservas para el pago de deuda.

¿Qué es lo que realmente pasó? El tiempo puso en su lugar a Redrado, quien desapareció. Además, se utilizaron reservas para pagar compromisos de deuda, ¿y saben qué? el 2010 terminó con una cantidad de reservas (dólares acumulados por el Banco Central) mayor que la que había a finales de 2009 cuando se decidió el uso para el pago de deuda.

Creo que este es uno de tantos ejemplos de que es importante considerar la intencionalidad política de quienes opinan de las acciones de Gobierno. Y no me refiero sólo a los políticos, sino principalmente al establishment mediático-financiero...

Inseguridad y medios

Quiero volver sobre un tema que sucedió hace unas semanas. Seguramente la mayoría se enteró del caso del chico de 6 años que atropelló con un cuatriciclo a otro de 4 en Pinamar.

Me interesa destacar el tratamiento mediático que se le dio a este tema en comparación a los casos de la llamada "inseguridad". Primero algunas preguntas.

¿Por qué no se tituló inseguridad o caos en las playas de Pinamar?

¿Por qué no salieron los mismos periodistas de siempre y la oposición rabiosa a pedir la baja de la edad de imputabilidad a 6 años?

¿Por qué no salieron indignados los periodistas a preguntar dónde estaban los padres del menor que manejaba el cuatriciclo?

¿Por qué no se producen marchas pidiendo justicia y el fin de la inseguridad en las playas de Pinamar?

Es evidente que existe una valoración distinta para los hechos de violencia en ocasión de robo producidos por personas de origen humilde que para otros hechos de violencia. Creo que es claro que cuando los hechos violentos son generados por lo que la clase media considera "el otro" son inseguridad y se machaca continuamente desde los medios. Cuando los hechos de violencia son generados por alguien de la clase media o alta el tratamiento es otro muy distinto. Es claro que nadie quiere verse reflejado como un potencial asesino o pensar a un hijo como uno, por lo que un hecho extremadamente grave como que un menor de 6 años esté manejando un cuatriciclo en un lugar público es tomado com un accidente y no como un hecho de "inseguridad".

Por último, no debe perderse de vista que hay una mayor probabilidad de morir en un accidente de tránsito que en ocasión de robo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

A un mes de la muerte de Néstor Kirchner

Ayer se cumplió un mes de la muerte de Néstor Kirchner. Mucho se ha escrito al respecto en el mes que pasó desde este trágico evento. Como mucho se escribió y por personas mucho más preparadas que yo para ello, no voy a repetir malamente lo mucho y bueno que se dijo. Voy a intentar una visión localista que no he encontrado, tal vez se haya escrito desde este ángulo pero no he tenido la suerte de leer nada al respecto. Ahí va.

Como parte de la generación de los 30.000 exiliados marplatenses creo que el aporte que realizó Néstor para con los marplatenses es impresionante. Para los que no me conocen, tengo casi 35 años (yo no me saco, me agrego) y como todos los marplatenses de mi generación sufrí el exilio que padecieron amigos y familiares hacia España (o debiera decir directamente Palma), Italia, Miami, etc. En Mar del Plata el éxodo de jóvenes empezó en 1997-1998, entre tres y cuatro años antes que se hiciera visible en el resto del país y canal 13 y TN nos lo mostrará, con compungidos noteros que no anclaban el exilio de 2000-2001 a lo que la segunda década infame (la de los ’90 para que no queden dudas) nos dejó, o más bien no nos dejó.

Y el exilio comenzó en 1997-1998 porque Mar del Plata ya en 1997 mostraba, en forma amplificada los resultados de 7 años de neoliberalismo salvaje, que muchos no veían y una gran parte prefería hacer que no veía. ¿Cuáles eran los resultados?, récord de desocupación a nivel país, destrucción del mercado interno, quiebre de la clase media, falta de posibilidades de contención en la ciudad de la generación de jóvenes que debía incorporarse al mercado del trabajo.

Antes de seguir voy a permitirme una anécdota personal, que me marcó mucho y pinta lo que fue esa época. Seguramente al leer la anécdota mi novia-compañera-esposa de 16 años la recordará, porque ella participó. Esto fue el 14 de mayo de 1995, día en el que coincidían dos eventos, la elección en la que finalmente resultaría reelecto Menem y el cumpleaños de 19 años de un gran amigo y compañero de la escuela. Debido a mi férreo antimenemismo en ese momento me alinee con el FREPASO de Bordón y Chacho, lo que considero un error del que aprendí ya que en el 1999 no voté a la Alianza (obviamente tampoco a Duhalde). A tal punto me alinee que me ofrecí como fiscal del FREPASO y fui, al desaparecido colegio Universitas, a controlar una mesa. Luego de la elección tenía el festejo de cumpleaños de mi amigo, al que llegué tarde por haber estado fiscalizando para el FREPASO. Mi amigo el del cumpleaños, y varios otros, que sabían de dónde venía me recibieron en el cumpleaños con un cuadro de Menem y cargadas por la derrota del FREPASO, ya que mi amigo y la mayoría de los presentes había votado por él. Lo triste de la historia no es que me hayan gastado por la derrota, sino que mi amigo, clase media, hijo de laburantes, sería de los que más fuertemente padecerían los resultados del neoliberalismo; tanto es así que hoy vive en España, casado con una catalana y con dos hijos españoles.

Retomo el hilo, Mar del Plata sufrió anticipada y amplificadamente los resultados de la década neoliberal de los noventa. La pregunta que surge es porqué. Y la respuesta se encuentra analizando la estructura económica de la ciudad, la cual vive del turismo INTERNO DE CLASE MEDIA, algunas industrias dedicadas al mercado interno que compiten contra importaciones (textil por ejemplo), industria alimenticia y la pesca. Todas actividades directamente afectadas por la política de dólar barato y destrucción de las clases media y populares; y el consumo interno. Mi conclusión es que Mar del Plata, por sus características particulares, mostró que era una ciudad inviable para contener en condiciones decentes a las nuevas generaciones con las condiciones macroeconómicas impuestas por el neoliberalismo. Algo similar a lo que ocurrió en la mayor parte del país en 2000-2001.

Entonces, les pido que nos situemos en la situación de 2002. Mar del Plata era un páramo con gran parte sus jóvenes de clase media y media baja expulsados pero desde hacía cinco años, no uno.

En ese contexto llegó de Santa Cruz Néstor Kirchner, al que no voté por dos motivos. Porque en primera vuelta no podía votar al candidato de Duhalde y porque en segunda vuelta, cuando sí iba a votarlo con ganas para enterrar a Menem, el gran traidor de La Rioja se bajó porque sabía la derrota que se le venía.

Y voy a centrarme en la política económica de Kirchner, no porque el resto de su gestión-legado no sean tan o más importantes, sino porque para la mirada hacia Kirchner desde Mar del Plata creo que es un aspecto muy relevante. Llegó Kirchner decía, y comenzó una política de recuperación del empleo, de un dólar realista, de incluir a la clase media y a los sectores populares. ¿Qué trajo como resultado? La revitalización del mercado interno y de los sectores productivos que compiten contra importaciones y por ende la resurrección de nuestra ciudad. Una ciudad que hoy no expulsa masivamente a sus jóvenes (seguramente habrá casos puntuales que me contradigan pero hablo en términos generales), a la cual inclusive han retornado algunos de los exiliados de fines de los ’90, la cual tuvo en plena crisis mundial una temporada como fue la 2009-2010 como al menos yo no tenía memoria y que se prepara para otra temporada muy buena.

Para cerrar, ¿qué nos dejó Néstor a los marplatenses? Una ciudad que la macroeconomía nacional hace viable, que no expulsa a sus jóvenes, en crecimiento, pujante. Es decir, nos devolvió nuestra querida ciudad y la posibilidad, que para muchos estaba vedada, de vivir en ella. Obviamente que falta mucho y que Mar del Plata está lejos de ser lo que me gustaría que fuera, pero a diferencia del neoliberalismo que nos impedía que Mar del Plata fuera una ciudad viable, pujante, desarrollada; el modelo que nos deja Néstor nos da esa posibilidad. Lo que falta es responsabilidad de nosotros, los marplatenses; es decir nos devolvió la posibilidad de definir el destino de nuestra querida ciudad, la cual nos había sido arrebatada por el neoliberalismo que sólo miraba a Miami, Punta del Este y Brasil. Ahora debemos hacernos cargo, Mar del Plata es lo que logramos que sea, si falta (que falta y mucho) es por nuestras limitaciones.

Para ir cerrando algo que se extendió más de la cuenta dejo planteada una pregunta, ¿cómo puede ser que con esta historia que tenemos como ciudad Mar del Plata no sea la ciudad más rabiosamente KIRCHNERITSA? Lo dejo para desarrollar en otro momento, aunque creo que es algo más para sociólogos y psicólogos.

Por todo esto, desde Mar del Plata y a un mes de tu desaparición física pero no de tu legado: GRACIAS NÉSTOR Y FUERZA CRISTINA.

domingo, 6 de junio de 2010

LA HORA DE LA GENERACIÓN DE LA ANTI-POLÍTICA

Finalmente nos está llegando la hora. Me refiero a la generación de los que tenemos alrededor de 35 años. Somos los que nacimos durante la dictadura pero que la pasamos en nuestra infancia, sin registro directo en ese momento, de lo que significó, significa y significará ese período nefasto de la historia. Somos los que hicimos la escuela primaria en el retorno democrático y fuimos adolescentes en la década menemista. Somos los exiliados socioeconómicos de dicha década, los que migramos a España, USA, etc. Los que vivimos azorados el experimento de la Alianza y desembarcamos sin saber bien porqué ni cómo en la etapa kirchnerista actual. Digo que nos llegó la hora porque, aunque no nos demos cuenta o no lo queramos asumir, somos quienes por una cuestión generacional debemos ser el recambio de los dirigentes actuales. Y nos autodefino como la generación de la anti-política debido a la falta de compromiso con la política que caracteriza a esta generación. Hago un paréntesis para aclarar que como toda generalización es injusta, en este caso con los jóvenes militantes y comprometidos políticamente, pero que es innegable que son minoría. La anti-política es un signo de época, ayudado a mí entender en el caso argentino por la experiencia aliancista. La Alianza llegó al gobierno apoyada en el sentimiento mayoritario de que debían superarse la corrupción y el desastre socioeconómico (desempleo, pobreza, indigencia, fragmentación social, etc,etc) que había generado el gobierno menemista. Pero lejos de encarar el cambio reclamado profundizó la corrupción (ley Banelco por ejemplo) y el desastre económico (reducción de sueldos de empleados públicos y jubilaciones es el ejemplo más claro). A su vez, como muestra más flagrante de que no se encararía cambio alguno, se recurrió al ministro estrella del menemismo: Cavallo. La enorme decepción acompañada por el desastre económico y social con el que terminó el gobierno de De La Rúa ayudaron a la idea general de que "todos los políticos son iguales". El sentimiento generado por el desastre de la Alianza se apoyó en el clima de los '90 que puede resumirse en el "fin de la historia". Pero independientemente de las explicaciones de cómo se llega a este sentimiento anti-político creo que es una realidad en la generación que debe producir el recambio generacional de dirigentes. La anti-política es un sentimiento totalmente expandido que se refleja en la falta de interés y por ende de conocimiento sobre la política. Si bien se dirá que la gestión kirchneista revivió la política y su discusión, lo cual es verdad y bienvenido sea, tambén es una realidad que ese revivir de la política no cala profundo en la mayoría de la generación de la anti-política. Las discusiones políticas de esta generación se mantienen siempre en la superficialidad. Esto, obviamente, impulsado por un clima de época mediático, que se basa sólo en titulares y no profundiza seriamente las discusiones. Es el modelo TN con el cual la generación de la anti-política se considera "informado" y ha sido (de)formado durante los últimos 15 años (años muy importantes en términos de (de)formación política para mi generación, de los 20 a los 35!!!). Si bien el cambio de época impulsado por el kirchnerismo y la incorporación masiva a la política de muchas personas es una excelente noticia, me queda la sensación de que le llega tarde a la generación de la anti-política. Estas líneas, escritas desde adentro de la generación de la anti-política, no surjen desde el pesimismo; sino todo lo contrario. Lo que quiero señalar es que hay una excelente oportunidad para incorporar a la política a una generación que fue echada, pero que por lo dicho más arriba requerirá de un esfuerzo adicional que entre todos debemos encarar. Si algún escéptico de la política llega a este punto de mis reflexiones lo invito a pensar sobre las siguientes preguntas: ¿Qué posibilidad tenemos las personas "de a pie" de influir en los procesos de toma de decisiones si no es a través de la política? ¿Por qué debemos dejar en manos de los que detentan el poder (económico, mediático, eclesiático, etc, etc) la toma de decisiones que afectan el desarrollo de nuestra sociedad? Sinceramente, ¿es posible afirmar que todos los políticos son lo mismo? ¿No es evidente que las políticas de Estado influyen directamente sobre aspectos relevantes como la cantidad de empleo y su calidad? La lista de preguntas podría seguir, pero la intención es sólo mostrar el por qué, a mí entender, es tan importante el interés político. Lo dice un integrante de la generación de la anti-política.


viernes, 12 de marzo de 2010

Es bueno recordar

Una maniobra electoral
Por Raúl Kollmann
El 14 de junio pasado, dos semanas antes de las elecciones, un domingo, Clarín publicó en su principal título de tapa, en la página 3 y en el editorial firmado por Eduardo Van der Kooy, que Néstor y Cristina Kirchner preparaban una gigantesca maniobra: en caso de perder las elecciones en la provincia de Buenos Aires, adelantarían los comicios presidenciales de 2011. Incluso dieron una fecha precisa: 10 de marzo de 2010.
Como es obvio, pasado mañana no habrá elecciones.
Y queda claro también que todo fue una operación política del diario, seguramente para crear el ambiente de derrota del Frente para la Victoria. También se decía por entonces –y la gran vocera fue Elisa Carrió– que el 28 de junio habría un gran fraude electoral. Lo cierto es que no lo hubo o, al menos, nadie lo denunció. Ni siquiera Carrió.
Aquel 14 de junio, Clarín señalaba que “el adelanto electoral fue escuchado por un dirigente que accede con periódica frecuencia a la intimidad de Néstor Kirchner, pero con quien mantiene diferencias”. Esa fue la fuente de la tapa del diario. Señalamos entonces que, como mínimo, Clarín debería haber explicado cómo se iba a hacer semejante maniobra.
Para adelantar las elecciones presidenciales, debe hacerse una reforma constitucional, porque la reforma aprobada en 1994 dice taxativamente que los comicios presidenciales deben ser convocados dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del presidente en ejercicio. O sea que, teniendo en cuenta que Cristina Kirchner termina el mandato el 10 de diciembre de 2011, por orden de la Constitución, las elecciones se tienen que hacer después del 10 de octubre de 2011.
Los comicios presidenciales están fijados por la Constitución, no son como los de diputados y senadores, cuya fecha se establece por ley. Por eso, para adelantar aquella elección al 14 de junio, el oficialismo requirió una ley, que fue aprobada por las dos cámaras. Clarín quiso sugerir en aquel momento que la derrota sería tan grave que la Presidenta iba a renunciar. Pero tampoco en ese caso habría elecciones. Como cualquier argentino sabe, cuando renuncia un presidente, asume el vicepresidente. El 14 de junio, cuando se dedicó la tapa del diario a esta supuesta maniobra, el vicepresidente era Julio Cleto Cobos y lo sigue siendo hoy. Clarín no decía, por ejemplo, que Cobos también renunciaría.
Cuando renunció Fernando de la Rúa, que no tenía vicepresidente por la renuncia de Carlos “Chacho” Alvarez, tampoco hubo elecciones. Asumió el presidente provisional del Senado, Ramón Puerta, y la Asamblea Legislativa designó sucesivamente a Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde. Es que así lo establece el texto de la Constitución.
Está dicho, si la Presidenta renuncia, asume Cobos, y si también el vicepresidente dimite –nadie explicó por qué lo haría– la Asamblea Legislativa tiene que elegir a un diputado, un senador o un gobernador para que asuma la presidencia hasta el 10 de diciembre de 2011. Como cualquiera sabía en junio del año pasado, una derrota K en las elecciones lo pondría en una situación de minoría en el Congreso, por lo que la designación de un presidente para terminar el mandato de Cristina se haría con una mayoría anti-K, lo que significa que el oficialismo ni siquiera tendría capacidad para designar a alguien de su gusto.
Así las cosas, la gigantesca maniobra publicada por Clarín en plena campaña electoral terminó siendo eso: un acto de campaña. De hecho, Néstor Kirchner fue derrotado en territorio bonaerense y pasado mañana no hay elecciones. En aquel momento, Página/12 consultó a jueces, constitucionalistas y fiscales. Todos coincidieron en que lo publicado por Clarín no era viable. Estuvieron en lo cierto.